viernes, 6 de junio de 2014

Breve resumen de una historia, con final no tan feliz:

Se me puede preguntar, ¿cómo paso?, 
y yo trataría de responder,
pudo haber sido el destino,
o, que me gustaba su sonrisa, 
tal vez, haya sido su mirada, 
o la simple coincidencia de encontrarnos,
a veces la casualidad,
obra en pro de un bello encuentro.

Recuerdo que me gustaba su mirada, 
esos ojos, clavados en los míos
como dardos asesinos 
incrustándose en mi alma,
sus llamadas que como grillos en la noche,
me arrullaban madrugadas.

No olvidare tantos mensajes con dulzura,
impregnados de romántica locura,
que animaban el espíritu, 
del amor que le tenía.

Sus besos eran como caramelos,
y yo, un niño emocionado por tenerlos,
con ese inigualable sabor a sueño eterno
que al basarme, me mostraba el universo.

Me gustaba mucho hablar con ella,
platicar de cualquier cosa,
siempre había un buen tema entre nosotros,
y las noches se hacían cortas, 
sólo por tenerla cerca.

¿La amaba?, ¡claro que la amaba! 
y no dudaba en expresarlo,
pues aun sin no quisiera,
al momento de besarla
el corazón me burlaba, 
y me pedía mencionarlo.

Fueron creciendo tantas ilusiones,
tantos planes a futuro,
muchos sueños que nacían
como promesas sinceras,
de un mundo para los dos.

No podía evitar mostrarme enamorado,
mi cuerpo no respondía ante su presencia, 
esos nervios traidores, y mi tímida mirada,
eran como declaraciones que sin duda leía, 
pero con ternura decía no entender.

Parecía que era perfecta, era lo que yo buscaba,
y creía que por fin, era momento de creer,
pero de nuevo, como en otras ocasiones, 
el corazón, que siendo ciego, no podía tener razón,
palpitó con la noticia de un adiós,
y desperté de mi sueño, o ella me despertó.

De pronto, ese mundo bello que tanto había imaginado,
cayó como caen las hojas, cuando sopla el viento helado,
y en forma de una mentira me regalo el desengaño,
pues el amor que crecía, como tibia llamarada
sólo yo lo alimentaba, y fue tanta mi torpeza,
que no he podido apagarla.

Quisiera no verla más, y olvidarme su existencia,
seguir la vida como si no la hubiera conocido, 
pero es tan difícil no verla, y no saber de ella, 
como es difícil no ver el sol cada día.

Hoy sé, que el amor que sentía fue perfecto,
que no podía haber sido de otra manera,
pues puse lo mejor de mí, para lograr hacerlo crecer,
y di tanto amor como podía dar,
fui sincero, siempre franco y nunca falle.

Ahora sé que sólo cometí un error,
uno sólo, pero muy grande,
que no deja de doler por más que intente,
el que además de costarme el corazón,
también me costó la calma.

Deposite ilusiones, sueños, esperanzas, 
tiempo, anhelos, confianza, ternura, cariño, 
amistad, secretos y todo mi amor, 
en la persona equivocada.

Con todo cariño dedico estás letras a mi querido amigo Alejandro.

Amigo mío: he aprendido que el amor, carece de razón y de conciencia pues castiga de manera cruel a quien ama de verdad y premia con sus glorias a quien sabe manejar bien sus encantos pero de algo estoy seguro, que al pasar un día tras otro, aquel que vive engañando se termina lamentando y con el corazón roto.  
Tu momento llegará, 
y espero te encuentre entero, 
repara ese corazón,
porque quien siga merece 
que se lo entregues completo.


Cesar Velazquez Pulido.   Hoy 6 de Junio de 2014

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