No soy un criminal: 05:03am Hoy toco salir un poco mas temprano, que bueno que no hace mucho frio, apenas es mas que fresco, ahí viene el micro, espero alcanzar un asiento, oh là là! Chulada viene a medio llenar, debí traer audífonos, Va mas lento de lo normal, supongo que dormitare hasta la base, zzz ZZZ ¡Demonios! Aun falta mucho. En esa esquina sube siempre la señora gordita que huele a fresas, pero un poco mas tarde. Que raro mirar un poco alrededor y notar rostros diferentes a los que veo a diario, pero es curioso ver a tantos otros rostros conocidos, de algún modo se siente bien. ZZZ zzz. ¡Mic mic! Y comenzó el trafico, y el chofer ya le subió todo el volumen a la radio, ya faltaba poco. ¡Cierra las puertas o vas a valer verga! Puta suerte, Maldita la hora, que coraje, bueno realmente no me quitan gran cosa, a ver si no hacen alguna pendejada. Tres hijos de perra, el que se ve mas morro y flaco se pasa a la parte trasera y en la mitad frente a mi, un gordo con un cuchillo, se ve que es el que los mueve, abre la mochila que acaba de arrebatarle al chavo de lentes, se quiso aferrar a su mochila pero la señora que parece ser su mama lo tranquiliza y el chico entiende que debe soltarla, el gordo no le dice nada solo revisa la mochila y saca lo que parecen libretas y se las devuelve, de inmediato voltea girándose mientras nos dice el clásico, cámara ya se la saben, no nos queremos pasar de verga, pero no la vamos a dudar, y va para todos, hombres mujeres y lo que caiga, así que ni la piensen y me van dejando los celulares y lo que traigan que valoren menos que su vida, y se la van pasando calladitos o esto va a valer verga, ¿Estamos? No le dejes de apuntar a ese pendejo yo ahorita paso con el, no te hagas chofer tu también le vas a pasar. La chica frente a mi es la primera en recibir la mochila, no parece asustada, y mete en la mochila su celular, con carcasa rosa, no distingo el modelo, pero se nota reciente, además deja algunos billetes y pregunta, ¿También mis aretes? a lo que el gordo le responde burlonamente, ¿Tu que crees? y se los quita mientras el asaltante le dice a la señora de rojo que va junto a la chica, que valla metiendo lo propio, mientras muestra el cuchillo a todos, como señalándonos a cada uno, pidiendo ya llevemos en la mano las cosas listas para cuando nos pasen la mochila, y se dirige a la chica diciendo que se apuren a pasar la mochila, a lo que de inmediato la pasan al asiento de enfrente, ¡No mamen! mis vecinos, ellos reaccionan rápido y no tardan casi nada en dejar sus cosas y pasar la mochila al asiento delantero, ahí solo va una señora ya mayor, parece llevar una bolsa grande ocupando el asiento con ella, vacía en la mochila su monedero y a la vez que pasa la mochila al asiento de el lado izquierdo, mientras el flaco de atrás le dice a un señor que iba de pie que se siente y vaya sacando sus cosas para cuando llegara la mochila, supongo que nadie atrás llevaba mochila, el don se sienta y el cobarde le da un codazo, mientras le dice que no se haga pendejo, que no hay paradas, voy sacando de mi bolsillo derecho algunos billetes, no es mucho pero siempre llevo en la derecha los billetes de mas baja denominación, de el bolsillo izquierdo saco solo mi celular, aunque ahí llevo un par de billetes extra, un poco mas valiosos que los de la bolsa derecha, me apresuro a intentar desvincular mi cuenta antes de que me llegue la mochila, y para cuando lo logro, la mochila ya va a la altura de mi asiento pero de el lado izquierdo, la veo pasar hacia atrás, pero evito voltear demasiado, el tipo gordo le grita al chofer que vaya a vuelta de rueda si no quiere que le metan un plomazo, ¡Cámara mijo ponte verga, si el puto no hace caso le jalas sin miedo. El gordo da unos pasos hacia el frente de el camión, parece dispuesto a atacar al chofer pero, un señor se levanta de su asiento y trata de calmar al asaltante de el cuchillo, pero este le golpea muy fuerte, lo sienta y continua golpeándolo, y a mi se me vienen mil cosas a la cabeza, pienso que aun hay personas que me aman, pienso en mis padres, pienso en mi mama, estoy lleno de ira contenida, desearía jugármela, se que alguien se me sumaria estoy seguro, no podría con los tres y uno trae una pistola, nadie se mueve, una sensación extraña, fue un disparo, pero se sintió, quizá por ser al interior de un vehículo cerrado, pero se sintió como un vacío seguido de un potente zumbido, se detiene al escuchar el disparo en la parte de atrás, se escuchan gritos de señoras y un niño llorando detrás de mi, yo no recuerdo ver al de atrás mostrar un arma, y la curiosidad me gana, miro de reojo y veo a este hombre como de mi edad, sometiendo al flaco que sangraba de el cuello, el gordo pasa corriendo intento ponerle el pie pero mi reacción es lenta, se le va encima al joven que le arroja a su compañero mientras le apunta y se prepara para dispararle, varios pasajeros nos ponemos de pie, pero el tipo de enfrente, el de el arma de fuego nos apunta y grita que nos sentemos, el joven intenta dialogar con los asaltantes, les dice que el no quiere matarlos, pero que no dudara en hacerlo, el gordo se altera y le responde que ya valió verga, chingo a mi madre si no te llevo conmigo. el asaltante de la pistola, que a la vez parece el mas inexperto camina hacia la parte trasera apuntándole a joven de atrás, no se si no quiso disparar, pensé, puede que no traiga balas, quizá ni siquiera era de verdad el arma, pero lo tuvo a tiro y no le disparo, supongo que creyó que el gordo terminaría por matarlo con el cuchillo, el gordo le grita que le dispare mientras sostiene al flaco que se va desvaneciendo a medida que se desangra, supongo que el gordo lo sintió morir por que lo soltó, y se le fue encima al ejecutor de su camarada caído, el gordo fue rápido, y le lastima en el brazo derecho antes de recibir un disparo, pero no el único, ya que el gordo no se detuvo y lanzo una segunda cuchillada esta vez al cuello de este joven que parecía bien entrenado, quizá policía o militar por el corte de cabello. El gordo, cayo de rodillas al momento que se escuchaba esta vez un par de disparos, regrese la mirada al malandro de la pistola pues pensé que el había disparado, pero al momento de voltear, vi claramente como mientras se dolía por el primer disparo, recibía un segundo, esta ves no en el estomago, sino en el brazo derecho. También cae de rodillas, es difícil de describir con mas detalle una situación que ocurrió tan velozmente, es como si apenas diera tiempo de actuar, pero al mismo tiempo es como pensar en cámara lenta, supongo que es alguna especie de shock, o descarga de adrenalina. Se escucha un sexto disparo, si, el gordo fue rematado, al parecer aun le quedaba algo de voluntad. Estaba malherido, pero aun se mantenía firme, sostenía en su mano izquierda el puñal que el gordo portaba, y en la derecha su arma, no se de armas, per esta no era particularmente grande, aunque apenas la sostenía, tenia el brazo derecho herido, y una cortada en el cuello. Los pasajeros se levantaron y comenzaron a alborotarse, pero el joven dijo firmemente que se sentaran y se calmaran, mientras trataba de impedir su propio sangrado, todos le hicimos caso sin chistar, levanto su brazo izquierdo, en el que portaba ese enorme cuchillo, cruzándolo por debajo de el derecho, con lo que pudo apoyar su brazo herido pera poder apuntarle al ladrón que aun que en el suelo sangrando de el brazo derecho y de el estomago, aun seguía con vida. Ya estuvo, no me mates, ya te chingaste a mis carnales ya estuvo. El camión se detuvo, se hizo un silencio que parecía mas un zumbido que no dejaba que se escuchara mas que nuestras respiraciones y nuestros propios latidos. Todos miramos la escena, como queriendo guardar cada detalle, el viejo al que sentaron con un codazo, tomo el arma que el asaltante aun vivo soltó al recibir el segundo disparo, no intento apuntarle, mucho menos dispararle, es como si solo quisiera alejarle la tentación de intentar tomarla de nuevo. Expectantes, algunos asustados, otros sorprendidos, no se puede sentir lastima por ellos, quienes venían dispuestos a todo, tanta rabia, tanta impotencia, tanta sed de justicia. Este valiente muchacho, estaba ahí sangrando intentando dirigir y apenas apuntar su arma, pero con la satisfacción de saber que esta haciendo lo correcto, ¿Por qué es lo correcto, no? se que para el lo fue, no pudo evitar sonreír casi satisfecho, y decir de manera irónica, Voy a matarte de brazos cruzados, y disparo... gritos ahogados y de nuevo silencio. El chofer arranca, el joven se ve muy mal deja que le faciliten una blusa que una chica se quita diciendo que esta muy limpia, que la use para hacer presión en la herida de el cuello que parece mas grave, el joven insiste que sigan sentados, y le pide al chofer que le abra las puertas para que pueda baja, mira el camión de lado a lado, nos mira uno a uno, es claro que reconoce a los pasajeros y que varios le reconocen, su mirada ha cambiado, ahora parece suplicante, no es la mirada de un cazador, era la de un amigo que no encuentra las palabras para pedir un poco de complicidad, un poco de comprensión. Estaba a punto de decir algo, cuando el microbús dio una vuelta que no correspondía con su ruta, a lo cual el joven preocupado le pidió que le permitiera bajar, a lo que el chofer decididamente le respondió con voz preocupada y nerviosa, aguanta carnal, como crees que te voy a dejar bajar así, ¿A donde vamos? pregunta, el chofer responde que a la farmacia de la calle ancha, que su prima es enfermera, que ella le va a ayudar, y que ya le esta marcando, a lo que algunos responden que es muy temprano para que este abierta la farmacia, pero rápidamente el chofer responde que su prima vive a la vuelta de la farmacia. el joven parece conforme pero es claro que se debilita, el viejo se quita el cinturón y le hace un torniquete en el brazo herido, mientras la amable chica donadora de la blusa muy limpia, le hacia presión en el cuello. A un par de calles de la farmacia, nos dijo en voz un poco quebrada, ¿Les puedo pedir un favor? Todos asentimos, continuo diciendo, por favor no me delaten, solo eso, no me delaten, se que muchos de ustedes me conocen, solo intente hacer lo correcto, por favor, no me delaten. Nadie lo haría.